El termino Paijanense alude a la cultura de los cazadores-recolectores (ca. 11000 - 7000 a.c.) que, en la transición del Pleistoceno al Holoceno, habitaron las zonas actualmente desérticas de los Andes Centrales.
Las evidencias paijanenes han sido reportadas en la faja costera ubicada entre la Quebrada de Cupisnique y la región de Ica (Bonavia y Chauchat 1990), aunque, a no dudarlo, la Costa Norte y Nor-Central han atraido la atención de la mayoría de los arqueologos interesados en el tema (Larco 1948; Bird 1948; Engel 1957; Ubbelohde-Doering 1959; Deza Rivasplata 1972, 1991; Kornfield 1972; Ossa 1973, 1976, 1978; Ossa y Moseley 1972; Chauchat 1982, 1987, 1988, 1990, 1991; Chauchat et al. 1992; Bonavia 1982; Bonavia y Chauchat 1990; Malpass 1983, 1985, 1991; Uceda 1986, 1987, 1988, 1992; Galvez 1990, 1992a, 1992b, 1992c, 1993; Briceño 1993, 1994, 1995a; Briceno et al. 1993; Medina 1992; Becerra y Esquerre 1992; Pelegrin y Chauchat 1993, Chauchat y Pelegrin 1994).
Se estima que los sitios registrados por los distintos investigadores representan una parte de la ocupación original, pues los que pudieron existir en el litoral y el valle, fueron destruidos por la transgresión marina (Chauchat 1987, Chauchat et al. 1992: 344) ocurrida al termino de la vigencia del Paijanense, asi como por las reocupaciones tardías (Chauchat 1987, Chauchat et al. 1992; Galvez 1990; Briceño et al. 1992; Becerra y Esquerre 1992).
A la fecha, se han definido tres facies de ocupación: cantera, taller y campamento (Chauchat et al. 1992: 51-53); asimismo, existen emplazamientos mixtos, como es el caso del campamento-taller (Galvez 1990, 1992a, 1992b; Briceño et al. 1993).
CANTERAS:Han sido estudiadas con mayor precisión y detalle en el área de Cupisnique y en los valles de Huarmey y Casma (Chauchat et al. 1992: 109, 113-125; Bonavia 1982; Uceda 1986). En las canteras se realizó la extracción de soportes y la elaboración de bifaces con percutor duro. En ese estado, las piezas fueron llevadas a los talleres.
TALLERES:En estos emplazamientos, se continuo el proceso de fabricación de puntas de proyectil, empleando el percutor blando (Madera de algarrobo?) y el retoque a presión. Sin embargo, en el área de Ascope hay talleres especializados en la elaboración de unifaces (Chauchat et al. 1992: 328; Galvez 1992a), y en Casma (Uceda 1986, 1993) se identificó el taller de grandes lascas, destinadas a la elaboración de cunas de gran tamaño que sirvieron -según parece- para extraer los bloques de cuarzo de las canteras.
CAMPAMENTOS:Fueron el escenario de la vida domestica, y su estudio a posibilitado conocer varios aspectos de la subsistencia. Asi, en Pampa de los Fosiles, una zona ubicada a 14 km. del litoral, es notorio el predominio de huesos de peces (entre el 30,8% al 93,96%) en la muestra de vertebrados; en tanto que en las zonas del interior destaca los huesos de fauna menor, especialmente reptiles (Chauchat et al. 1992: 356; Galvez 1990, 1992a, 1992b, 1992c; Briceño 1995). En el valle de Chicama, los campamentos más extensos se ubican en las quebradas Santa María (Briceño Op. cit.) y Cuculicote (Galvez 1992a, 1992b), en la vecindad de manantiales de agua dulce (Galvez 1992a; Briceño 1993, 1995).
Asimismo, se ha planteado la existencia de condiciones más benignas en tiempos del paijanense (Chauchat et al. 1992: 344); sin embarbo no hay pruebas directas del comsumo de megafauna por los cazadores-recolectores (vide Chauchat et al. 1992: 343; Galvez 1992a, 1992b, 1992c; Briceño 1993, 1995; Collina-Girard et al. 1992: 130, 131; Falgueres et al. 1994: 261, 265).
También, dentro de las pruebas de la gran movilidad de los Paijanenses tenemos los restos de peces y crustaceos marinos ubicados en los sitios del area de Ascope y en la zona de El Algarrobal, ubicados a mas de 35 km. al Este de la actual ribera marina, así como el hallazgo de materias primas exoticas (silex) en varios sitios norcosteños (Chauchat et al. 1992: 328; Galvez 1992a, 1992b; Briceño 1995, 1995b; Becerra y Esquerre 1992; Medina 1992).
Es importante mencionar que los sitios paijanenses son extremadamente fragiles, y que la sola remoción de una pieza litíca o el paso de vehiculos y personas destruira para siempre los contextos arqueológicos. Sobre todo, teniendo en cuenta que existe mucho por investigar sobre el Paijanense, lo cual es tarea de nuevas generaciones de arqueólogos que se especialicen en el tema.
Texto : Lic. César Galvez Mora
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