Se presenta una propuesta de metodología útil para realizar el trabajo de campo en sitios paijanenses de la costa Norte, incluyendo la prospección, el registro de superficie y la excavación de canteras, talleres y campamentos (facies de ocupación).El artículo se desarrolla en base alas propuestas metodológicas planteadas a partir de 1977 en adelante e incluye una breve revisión crítica de las publicaciones sobre el tema.
INTRODUCCIONDespués de los primeros reportes sobre el Paijanense, (Larco 1948, Bird 1948), las investigaciones subsiguientes no tuvieron, por razones explicables, el suficiente rigor metodológico (Deza Rivasplata 1972, 1991; Kornfield 1972).
A partir de los trabajos de Ossa (1973) en el valle de Moche, empieza una tendencia orientada a la optimización de la metodología de campo y de gabinete, sobresaliendo, por sus resultados, la aplicada por Chauchat (1977, 1982, 1991) y Chauchat et al. (1992), con un notable énfasis en la talla experimental (Pelegrin y Chauchat 1993).
Esto ha permitido una interpretación más precisa de los datos de campo, y resultados que se basan en un enfoque pragmático del hecho arqueológico. Asimismo, Uceda y Deza (vide Chauchat et al. 1992) enfatizan el estudio tecnológico y espacial de las lascas, aplicado y optimizado por Uceda (1986) en los sitios precerámicos de Casma; Gálvez (1990, 1992a, 1992b), emplea subdivisiones mínimas (0.25 x 0.25m.) para la colección de desechos de talla, y efectúa excavaciones minuciosas por capas y niveles arbitrarios de los campamentos del área de Ascope y Becerra y Esquerre (1992) y Briceño et al. (1993) inciden en la evaluación de las reocupaciones recurrentes y su efecto en la conservación de los contextos, recomendando que la metodología debe adecuarse a estos casos concretos (vide Becerra y Esquerre Op. cit. y Briceño et al. Op. cit.).
Finalmente, Becerra y Esquerre (Op. cit.), aplicaron técnicas de muestreo in situ en los talleres paijanenses, sin realizar colecciones, y desarrollaron fichas de rápido llenado para el registro de canteras, talleres y campamentos en los trabajos de prospección.
En base a los aportes realizados después de Ossa (1973) (Chauchat 1977, 1982, 1991, Chauchat et al. 1992, Pelegrin y Chauchat 1993; Uceda 1986; Gálvez 1990, 1992a, 1992b; Becerra y Esquerre 1992 y Briceño et al. 1993), desarrollaremos los puntos básicos, con el fin de proponer varias pautas metodológicas aplicables en el trabajo de campo que se realizen en los sitios paijanenses de la costa Norte del Perú.
Es necesario que su aplicación sea una responsabilidad asumida por arqueólogos suficientemente entrenados e informados como para garantizar una adecuada aplicación de los criterios metodológicos y la conservación de las evidencias de uno de los períodos más relevantes de la Arqueología Peruana.
PROSPECCIONComo se trata de sitios de superficie sin arquitectura, su localización en las fotos aéreas es, generalmente, difícil. Cuando se hallan en pampas extensas, lejos de elevaciones físicas referenciales, hay mayor dificultad para ubicarlos con precisión en los planos.
También se debe considerar la afectación de los sitios debido a las reocupaciones recurrentes, por lo cual debe anotarse su estado de conservación de un sitio, para definir la estrategia de intervención y la ulterior interpretación de los datos de campo. En términos generales se recomienda:
1. Disponer de fotos aéreas, cartas y planos, así como de los instrumentos necesarios para esta etapa de trabajo. El investigador debe conocer su manejo, sus alcances y limitaciones.
2. Definir un sitio según el criterio topográfico; por ejemplo: una terraza aluvial bien delimitada por ríos secos, una colina (en el caso de canteras), etc. A veces es posible agrupar varias terrazas próximas entre sí dentro de un único sitio.
Pero si una terraza o pampa es muy extensa y la evidencia arqueológica se limita a un sector, conviene restringir el área del sitio, usando como límites accidentes topográficos fácilmente identificables: riachuelos, colinas o desniveles.
En cualquiera de los casos, los sitios seran codificados según el Sistema Rowe.
3.La descripción del sitio comprende la evaluación de su contenido así como del entorno natural circundante. En el primer caso, implica el reconocimiento del mismo por el personal separado a distancias regulares, de acuerdo a la extensión del sitio, para realizar transectos longitudinales y paralelos que faciliten la ubicación y registro de la o de las unidades (cantera, taller, campamento), que serán descritas en fichas especiales, donde se harán anotaciones muy precisas de las características físicas, contenido cultural y estado de conservación.
Se podrá seleccionar las unidades más significativas para realizar muestreos al azar del conjunto lítico sin desplazar los materiales, anotando la materia prima, técnica de extracción y fase tecnológica de las lascas.
Cuando se trata de implementos, no se debe colectar ninguno si no ha sido debidamente localizado en el terreno, fotografiado y representado en un plano de la unidad. Hacer lo contrario es destruír el sitio.
Finalmente, se anotará las fuentes de recursos naturales (de subsistencia y materias primas), lo cual servirá como referencia para la ulterior interpretación del dato arqueológico.
4.En ningún caso se debe transitar por las unidades, si es que no existe un propósito de estudio definido, pues la mínima remoción o desplazamiento de los materiales ocasionará un daño irreversible a aquéllas. De ahí que para realizar el muestreo se delimitará con clavos e hilo, espacios cuadrangulares cercanos al perímetro de las unidades.
5.Las unidades deben ser codificadas con números arábigos correlativos. Cuando sean difíciles de individualizar en el terreno por estar muy próximas o por estar disturbadas, se debe considerar el conjunto como una sola unidad. El análisis espacial de los materiales servirá para definir en el gabinete las sub-unidades y las áreas de actividad.
6. Los sitios serán representados en el plano de preferencia mediante zonas manchadas de proporciones equivalentes (a escala) de su extensión en el terreno. Un buen registro de campo hace posible un exitoso trabajo de gabinete y la ulterior elaboración de planos superpuestos que dan valiosa información acerca de la distribución espacial de los materiales.
REGISTRO Y COLECCION DE MATERIALESDespués de la selección de las unidades más significativas, será necesario decidir si la intervención arqueológica abarcará toda la unidad o sólo una parte de ella.
La metodología variará según se trate de canteras, talleres o campamentos, y de acuerdo a su estado de conservación. Además, la intervención exige la elaboración de planos que indiquen las características topográficas del terreno.
CANTERAS:En este caso, es recomendable muestrear las unidades de acuerdo a las indicaciones siguientes:
1.Seleccionar una muestra de la superficie total de la cantera con la finalidad de realizar una colección sistemática del material bifacial y de los desechos de talla.
Esta será debidamente fotografiada y registrada en el plano de la unidad. Este muestreo puede abarcar solamente la superficie o bien incluír la excavación del depósito cultural. Los artefactos serán registrados en un plano y numerados correlativamente.
2.En cualquiera de los casos, es recomendable optar por la división de cada cuadrícula de 1 m² en sub-cuadrículas de tamaño adecuado a los objetivos de la investigación.
3.Para la nomenclatura de las cuadrículas se usan letras mayúsculas dobles de oeste a este, y números arábigos de Norte a Sur, a partir del ángulo Nor-oeste del área cuadriculada. En el caso de las letras, la primera es fija y la segunda varía de "A" a "T"; luego se variará la primera letra y así sucesivamente. No se consideran las letras dobles ni la Ñ, U, V, W, X, Y, Z.
Dentro de cada cuadrícula, las subcuadrículas llevarán números arábigos: tomando como referencia la esquina Nor-oeste de la cuadrícula, se otorgarán números dígitos a partir de 0 tanto de oeste a este , como de norte a sur. Su combinación dará como resultado números dobles (00, 01; 10, 11, etc.), que identificarán a cada una de las subcuadrículas. Estos irán en las etiquetas a colocarse dentro de las bolsas de los materiales colectados de cada subcuadrícula.
TALLERES1.División del área de la unidad (taller) en cuadrículas de 1 x 1 m. al igual que en el caso de los campamentos (fig. 1) y sub cuadrículas, siguiendo el procedimiento descrito para las canteras. En este caso, el tamaño de las subcuadrículas dependerá, en gran medida, del estado de conservación del taller. Así, en el caso de unidades no disturbadas, se considerarán sub cuadrículas de 0.25 x 0.25m.
2.Los desechos de talla se recolectarán por separado en cada una de las sub-cuadrículas, en bolsas que llevarán una etiqueta con el código de éstas (00, 01, 11, 12, etc.). Para este caso es conveniente la utilización de cuadros de madera o aluminio con subdivisiones de o.25 x 0.25m. separadas con cordel o hilo. Los implementos serán ubicados en un plano en orden correlativo antes de su levantamiento, y serán separados de las lascas.
3.La excavación, se realizará en las cuadrículas de mayor interés, iniciándose con cateos restringidos a la dimensión de una subcuadrícula. Generalmente sólo implica la remoción de la capa superficial y de la subyacente hasta llegar a suelo estéril. La profundidad fluctúa por lo común entre 5 y 10 cm., dependiendo de la composición y dureza del suelo. El objetivo es recuperar el material hundido a consecuencia del pisoteo de los paijanenses, u oculto por la acumulación de tierra o arena eólica.
En este caso, se debe emplear cernidores para tamizar el material removido de cada subcuadrícula durante la excavación. El registro del conjunto lítico sigue las mismas pautas especificadas en el punto 2, y debe separarse del material de superficie.
4.El excavador tendrá cuidado de registrar las estructuras evidentes (fogones, fosas, napas o regueros de piedras) y otros rasgos que pudieran existir en la unidad intervenida.
CAMPAMENTOSLos sitios domésticos demandan una especial atención y minuciosidad por parte del investigador. En general, los pasos a seguir son:
1.Cuadriculación de la unidad siguiendo las pautas establecidas en los casos precedentes.
2. En la medida que el conjunto lítico de los campamentos está formado, principalmente, por utillaje ordinario, cada implemento debe ser ubicado en el plano de la unidad, enumerándolos en orden correlativo. Para una mayor precisión del registro es conveniente utilizar, el cuadrode aluminio o madera.
3.Las lascas serán recolectadas de acuerdo a la subcuadrícula de origen. En el caso que en un análisis posterior alguna de ellas pudiera ser considerada como implemento, entonces podrá ser ubicada en la parte central de la sub-cuadrícula correspondiente, con el número de orden correlativo.
La excavación será recomendable después de evaluar la composición y dureza del suelo, así como concentración del material arqueológico, mediante cateos restringidos. Los implementos serán registrados en un plano y numerados correlativamente. Para el material restante, son aplicables los criterios establecidos para el punto 3. 5.Es usual que los campamentos paijanenses incluyan basurales asociados al conjunto lítico.
Antes de excavarlos se realizará el registro y colección de los materiales. La excavación se hará de acuerdo a las capas culturales.
La ubicación de los materiales en su conjunto habrá de ser indicada en los planos respectivos y con sus datos tridimensionales.
Los fogones y fosas deben ser claramente diferenciados, y excavados y registrados aparte. Se debe indicar que muchas veces las pequeñas concentraciones superficiales de conchas de caracoles terrestres (Scutalus sp.) son un indicador de la existencia de fogones.
En todos los casos, es dispensable que la tierra removida sea cernida en tamices de diversa abertura para recuperar el material cultural; en caso necesario se tomarán muestras para análisis posteriores.
La observación de estos pasos, posibilitará que los materiales que ingresen al gabinete proporcionen la mayor información posible, a partir de lo cual será posible la correcta intrepretación del hecho arqueológico.
Autores : César A. Gálvez Mora, Rosario M. Becerra Urteaga,
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